Otro tango de Supersubmarina en París 15

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Después de más de una semana de lluvia, el tiempo en Málaga empieza a calmarse y la temperatura invita a salir a la calle, incluso de noche, aunque sea llevando una chaqueta. A pesar de que el centro de la ciudad deba estar lleno por “La Noche en Blanco”, la gente también se agolpa a las puertas de la sala París 15, con Supersubmarina sonando en los coches a la espera de verles tocar en el escenario. Llegamos a la sala una hora antes de que empiece  y, tras pasar por taquilla a recoger la pulsera de prensa, nos dirigimos al foso con la cámara en una mano y la libreta y el bolígrafo en la otra. Una vez allí me giro a mirar lo que tengo a la espalda.

Son las 22:15 y la sala ya está prácticamente llena, con el expectante público esperando sentado en el suelo. No puedo hacer otra cosa que no sea recordar la última vez que vi a Supersubmarina aquí, el 18 de enero de 2014. La sala ni de lejos estaba tan llena, Viento de cara no sería más que una idea en la mente del grupo y yo llegué tarde, lo que me obligó a vivir el concierto desde bastante lejos. Esta vez, me giro hacia delante y estoy a un palmo de un escenario más alto que yo, dudando desde qué perspectiva será mejor hacer las fotos.

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La voz de Chino quedó tapada en las tres primeras canciones. Fotografía: Olga Arévalo.

Los baezanos toman el escenario con apenas quince minutos de retraso, arropados por los aplausos del público ansioso por sentir la magia de la música en directo. ‘El Mañana’ suena para dar comienzo a la penúltima cita de la gira que lleva su nombre, aunque no como debería. La voz de Chino queda casi tapada por los instrumentos, problema que persiste durante ‘Hermética’ y ‘Ana’, a pesar de los continuos gestos del cantante a sus técnicos para solucionar el problema. Todo mejora con ‘Algo que sirva como luz’. Se escucha mejor la voz de Chino y este empieza a coquetear más con su público, con gran respuesta del mar de rostros que cambia de color al tiempo que lo hacen los focos del escenario.

Después de suavizar el ambiente con temas como ‘De doce a doce y cuarto’ y ‘Para dormir cuando no estés’, el público también coge más confianza poco a poco y canta cantamos más. Tanto es así que, entre otras, ‘Tecnicolor’ parece convertirse en una canción a medias con sus fanáticos, que sólo dejan de cantar para ovacionar a Pope, quien siente la música como pocos mientras toca su bajo.

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Pope, siempre motivado en cada batalla. Fotografía: Olga Arévalo.

Cuando llegan a la mitad de su repertorio, tras varios saltos temporales entre canciones, Chino se detiene a dar las gracias y a charlar con su público. Se deja querer antes de sumergirse en ‘Canción de guerra’, tema que canta de forma diferente a como suena en Santacruz, enfatizando una vez más cómo puede modular la voz con el arte del directo. Vibran y hacen vibrar la sala y a quienes la llenan con la magia de ‘De las dudas infinitas’, para la cual el cantante pide al público que levante sus linternas, convirtiendo la París 15 en un mar de lucecitas blancas que se agitan despacio al son de la canción.

Supersubmarina se siente a gusto en Málaga, confiados en un escenario desde el cual ya habían enamorado antes. Tanto, que no quieren bailar solos y antes de ‘Hogueras’ Chino se detiene para enseñar un sencillo baile (tres pasos a un lado, palmada, luego al otro, palmada, y así), pidiendo también la colaboración de la mitad de atrás de la sala, a los que dice ver algo más parados.

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Los solos de Jaime dejaron el pabellón alto. Fotografía: Olga Arévalo.

El baile sale, y cuando acaba, Chino presenta a todo su grupo, los que se ven y los que no. Se van, pero nadie se lo cree. Ni el público, que no para de ovacionar, ni una servidora, que lleva la cuenta de las canciones desde que dijeron que iban por la mitad. Vuelven, y lo hacen con la intensidad de ‘Santacruz’, tema que el cantante transforma y ralentiza dejándose la voz, mientras las figuras y luces de los paneles de fondo acompañan con cadencia idónea.

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Juanca marcó el ritmo desde la batería. Fotografía: Olga Arévalo.

‘Arena y sal’ no podía faltar, y tampoco el guiño de Chino señalando a varios elegidos entre el público con el “tú, tú, tú, túmbate”. Tras hacer a todos agacharse y luego saltar con ‘En mis venas’ y dejar que fuera el público el que cantase en ‘Cientocero’ acaban, y esta vez sí, de verdad. Se despiden, hacen reverencias y aplauden a quienes les aplauden mientras lo que suena es George Harrison con ‘Got my mind set on you’.

Dos horas de música que a muchos pueden haber dejado con ganas de otras dos más, y una despedida con sabor a un “hasta luego” en una sala que no es la primera vez que se enamora de los de Baeza. Otro tango de Supersubmarina en París 15, que no el último.

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La París 15 presentó un aspecto inmejorable. Fotografía: Olga Arévalo.

Crónica por Olga Arévalo.

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