Krahe vuelve a llenar

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE KRAHE EN LA COCHERA CABARET
Fuente: Diario Sur.

Fuente: Diario Sur.

‘Más barato que en Barcelona’ preside la lista de precios de la Cochera Cabaret. La sala estaba llena y ya poco antes de empezar faltaban botellas en la barra, de vodka y ginebra principalmente. Que venga Javier Krahe, aunque lleve haciéndolo 3 años seguidos, no es ninguna tontería y la gente de Málaga lo sabe. Estaba lleno el local, 250-260 personas nos cuentan con el nuevo formato, en el que dos tercios están ocupados por sillas.

Ya no son los 80, ya no hay chaquetas de pana. Sin embargo hay algo que no cambia en Javier: si acaso más canoso, alguna arruga nueva, pero mantiene su look de barba densa más calvicie. Al final de la barra hay una máquina de cacahuetes de esas que giran hasta que te gusta lo que te va a vender, y desde allí se ve como algunos ya van pasados.

Una camisa vaquera clara casi blanca por dentro del pantalón y un whisky, aunque diga que ya no se toma nada para los nervios antes de salir a escena. Krahe sale rodeado de tres músicos bajo una iluminación azul que tiene que recordarle a sus largas estancias en lugares de costa. Zahara de los atunes nos dice después que es de sus lugares favoritos.

Más que cantar el madrileño recita durante una escasa hora y media en la que cualquiera diría que divaga y reflexiona entre canción y canción, pero no hace más que contextualizar cada letra, cada vivencia que componen todo el concierto. Mientras tanto los músicos mantienen una conversación de fondo intentando desconcentrarlo, aunque no se les entiende muy bien. Al parecer piden cervezas en alemán. El desamor, la vejez, la sátira y la denuncia social son abordadas a base de versos sencillos pero directos, con una lírica para todos los públicos pero no apto para cualquier oído.

“Podría haber vivido como una superestrella, haciendo muchos discos como Sabina, pero prefirió este tipo de vida, yendo de ciudad en ciudad”. Esto me lo cuenta el hijo del saxofonista germano, con el que entablo relación rápidamente.

Da igual que la media de edad esté por encima de los 40 años, la gente aquí también habla y ríe y mira sus móviles mientras la voz de Krahe resuena con debilidad en las esquinas de la Cochera. Mientras salgo a fumar aprovecho y le pregunto a Chuki que cómo lleva el éxito de la película, y que si va a subir a los Goya. “No sé, no sé, no quiero pensar mucho en eso, no quiero ser Guardiola, pero ya se verá”. Me invita a un whisky que luego pagaría caro.

El concierto va tocando a su fin y la gente se va dispersando. Los que lo han visto antes se quedan a sabiendas de que Javier se pasea después de la actuación hasta la barra para conseguir un segundo whisky. Fotos, autógrafos, gente que se sienta con él para hablar de cualquier cosa que al cantautor debe traérsela al aire. “Ha tenido mala suerte hoy”. Prefiere salir cuando queda menos gente que hoy. De pocas palabras, cuando consigue llegar a la zona de las camareras se relaja un poco más y habla con un servidor. “Llevo tres semanas sin fumar”. Cuando te das cuenta que todo es es psicológico, todo es mucho más fácil, dice.

Por Carlos Frías Cruz.

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