Los Chikos del Maíz – LA ESTANQUERA DE SAIGÓN

LOS CHIKOS DEL MAIZ LA ESTANQUERA 2400Cumplieron con su palabra e hicieron de ella un cócktel incendiario. Los Chikos del Maíz vuelven a la palestra con La estanquera de Saigón, su segundo trabajo de larga duración tras Pasión de Talibanes. Tres años después del debut discográfico los valencianos vuelven oliendo a Guerra Fría, con miles de seguidores más y un libro con escritos de lo más selecto de la izquierda estatal. El resultado: una hora de rap político, revolucionario, antiimperialista, punk y gamberro; más unas cuantas más de lectura de artículos y viñetas alejadas del gusto de la Casa Real y el Gobierno.

Una hora musical que se fragmenta en los 14 temas que guarda dentro de sí La Estanquera de Saigón. 60 minutos en los que Los Chikos se apoyan en las instrumentales de Cookin Soul, Yoew y Loren D; la guitarra de Mr. Chifly (Habeas Corpus); el bajo de Adri Faus (La Raíz); las voces a los estribillos de M.A.R.S. (Habeas Corpus), Panxo, Evaristo Paramós (Gatillazo), Laura y Sen-K (La Raíz); y las estrofas de Charly Efe, Jerry Coke y Shotta.

Demasiado lejos quedaban aquellas rimas polémicas que los valencianos mostraron en sus primeros trabajos, que arrancaron hace ya nueve años con Miedo y asco en Valencia. Tras un periodo más suave, más correcto quizá a la hora de lanzar dardos personales, el Vietcong vuelve ahora a sacar el fusil para no dejar marine con cabeza. Títeres con nombres y apellidos. Desde Aitor Cuervo hasta Love of Lesbian, desde Barbijaputa hasta Dani Martín o desde Morodo hasta Valtonyc; pasando por David Guetta, Steve Aoki o Salva Ballesta.

Tras la Intro -confeccionada por Nega- arranca el disco con un Bobby Fischer contra Spasski que, lleno de vacile, centra su punto de mira en lo que más gusta a los raperos: los otros raperos. En este caso, los apolíticos, los oportunistas y aquellos que tachan a los valencianos de malos revolucionarios. Sigue Tú al gulag y yo a California, cuyo videoclip sirvió como adelanto del disco, que deja entrever la línea que sigue el grupo: rebeldía y ganas de responder a quienes desde Internet dan lecciones políticas y morales.

Chikos del maiz

Los Chikos del Maíz vuelven a escena con ‘La estanquera de Saigón’ · Foto: Alba Gusano

El cuarto track, que da nombre al trabajo, se revela como el más potente de La Estanquera de Saigón. Guitarra y estribillo de Habeas Corpus y revolución en vena con un ambiente de Guerra Fría: “El Vietcong ejecutando al granjero de Kentucky”.  Un ambiente que se vuelve más actual en Vacaciones en Suiza, con estribillo de Panxo, que conforma una crítica a los patriotas evasores de impuestos con cuentas en Suiza y banderas de España en la muñeca.

Revisionismo o barbarie se presenta como uno de los himnos que no faltará en el MP4 de Pablo Iglesias. Uno de los más políticos de un disco que ya de por sí destaca precisamente por eso. Arranca con cortes de Sabino Cuadra -diputado de Amaiur-, Juan Carlos Monedero y el propio Iglesias. Palos para la izquierda más conservadora, los pseudorevolucionarios e incluso para Izquierda Unida por su actuación en el consejo de Caja Madrid. “La historia no recuerda a los cretinos que antepusieron su bien al colectivo”.

Con un toque diferente, y entre gran expectación, se presenta Putas y maricones, uno de los temas más esperados de esta estanquera en el que Evaristo Paramós –Gatillazo, ex La Polla Records- acompaña a los valencianos en el estribillo. Una oda a la libertad de las mujeres y los homosexuales. No decepciona tampoco Los Cuatro Fantásticos, en el que Charly Efe pone cara en el diccionario al rapero poeta y Jerry Coke hace que el panorama agradezca a Los Chikos del Maíz que le resuciten para cada trabajo. “Bailo como un blanco pero follo como un negro”. Y rapear tampoco se le da mal. Como tampoco se le da mal a Shotta, que junto a la Mazorka se sale del rebaño con No gods, no masters, no hipsters.

Llega entonces el turno de los temas individuales. Nega presenta sus Paraísos artificiales, donde muestra su lado más intimista con Laura al estribillo. Una crítica a una sociedad de plástico en el que su personal toque ácido también tiene sitio: “Sueño con tu novio, una pala y cloroformo […] Por eso veo tu cara en cada actriz de cine porno”. Toni Mejías trae después su particular himno de la felicidad. Es su Defensa de la alegría, donde Sen-K y Adri Faus, ambos de La Raíz, aportan la voz al estribillo y el bajo respectivamente.  Una defensa de la alegría de la familia palestina, del nieto del asesinado por el fascismo, del albañil, del minero, de la camarera o del preso político. Complicado, pero “somos realistas y exigimos lo imposible”.

Los Chikos

No es corta la lista de títeres a la que apuntan los valencianos · Foto: Alba Gusano

Entre ambos se encuentra Los invisibles, la canción de la victoria. Una base melódica, un ritmo suave y un estribillo que habla por sí solo: “No vine a ser marginal, vine a asaltar los cielos […] No nacimos para resistir, nacimos para vencer”. Un canto a los invisibles, a los nadies de Galeano, porque “el hambre no entiende de prima de riesgo”. Más movida se muestra No somos indies con flequillo (pero también tenemos derecho a sonar en Radio 3), en la que Los Chikos “armados con Gramsci” hacen pública su particular lista negra: tiros a políticos como Pedro Sánchez, partidos como Ciutadans, medios como La Sexta, músicos como Love of Lesbian o djs como David Guetta.   

“Los trabajadores, no tienen patria […] puesto que el proletariado debe conquistar primero el poder político antes de elevarse hasta constituir la primera clase nacional”, recogió Marx en el Manifiesto Comunista. Balas y fronteras se introduce con un corte de muerte en un CIES (Centro de Internamiento de Extranjeros). Sobre una instrumental absorbente, Los Chikos del Maíz dedican el cierre de La Estanquera a los inmigrantes que hacen de su familia su patria, con especial dedicación a aquellos que se juegan su vida cruzando fronteras. Como sorpresa final, bien oculto, se encuentra el hidden-track, un repaso a los 80 que traduce la década como un desastre de la que solo se salvó el punk de Eskorbuto, Kortatu o La Polla Records.

El año 2015 arrancará con esperanza, con un interesante panorama político en el que el bipartidismo se desmorona con sus cabecillas haciendo cola en las salas de espera de juzgados de todo el Estado. Con la clase obrera aunando fuerzas en iniciativas populares dispuestas a conquistar municipios. Con La Estanquera de Saigón llenando oídos, salas y festivales; creando hegemonía. Los Chikos del Maíz no han vuelto porque nunca se fueron. Resistir es obligación, vencer mola más. Parafraseando a Alberto Garzón en el libro que acompaña a este CD: “Larga vida a nuestra Cultura”.

Escrito por Javier Salvador.

LEER LA ENTREVISTA AL GRUPO EN 2013

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