COLUMNA. Cifras con letra

9NTenía yo la esperanza cuando compré  los billetes a Barcelona para este fin de semana de vivir un acontecimiento de esos que marcan un país, de los que hacen la historia que los chavales estudian para selectividad, ahora reválida. Un nuevo 20N, 23F, 11M, 11S, 15M. Las cifras con letra siempre nos han molado en este país. Quería estar allí y contarlo aquí. Me daba igual el resultado, no sé si por convicción o por desconocimiento. Siempre he pensado que el decidir de otra gente le correspondía a esa gente y no a mí. Como cualquiera pensaré que mi convicción será una conquista propia y mi desconocimiento vilezas de otros.

Pero me parece que no, que todo esto ha sido una gran farsa, un gran teatro donde nos han tratado de público bobo antes unos actores poco memorables que de antemano sabían cómo acababa un guión en el que España no se fracturaba ni Cataluña se hundía bajo el yugo soberanista. Simplemente nada pasaba más allá de cruces de acusaciones y retos por ambas partes, acompañadas a ratos por silencios desde el lado español y amenazas de una independencia unilateral por la otra.

Pero lo que más debe cabrear es a quien creyó que el referéndum del 9 de noviembre podía sentar precedentes a una democracia más participativa, que después del primero nos iban a dejar decidir cuestiones de estado o políticas tomadas contrarias al programa electoral del partido de turno que gobernara.

En la obra de El gran referéndum catalán no cabía lugar a la esperanza sin embargo. El director, inflexible a la hora de ejecutar las reglas, nunca lo dispuso. El Tribunal Constitucional, ese ente omnipresente al final de la sombra de la justicia , se llevaba por delante el mismo día dos propuestas de participación democrática por delante, a saber el referéndum en Cataluña y el homónimo para las prospecciones petroleras en Canarias.

No tengo ni idea de la dirección en la que se tiene que reformar la Constitución. Sería político en lugar de estar escribiendo aquí. Lo que sí sé es que se tiene que hacer ya que es evidente la ola de pensamiento crítico y reformista hacia la carta magna, y como de momento no podemos hacer nada en los cuatro años que ellos están, al menos que nos representen sin que se les llene la boca de pacto.

Por Carlos Frías Cruz.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s