A propósito de The New Raemon

The New Raemon. // Fuente: BCore.

The New Raemon. // Fuente: BCore.

Hay veces que uno se avergüenza de algo que ha hecho y se lo toma con humor, ironiza sobre sí mismo y reconoce el peso del tiempo. Ramón tiene pinta de ser introvertido, pero consigue sacar una sonrisa al público que asiste a la sala Cotton Club de Bilbao. Es domingo, el “tú has perdido cien domingos” de la canción “La Cafetera” lo identifica como parte del disco de la ex novia; ese A propósito de Garfunkel que se ha reeditado siete años después.  

Sale a la puerta del local a fumarse un cigarro y mira su móvil. Entra en la sala, se pide una copa y alza la vista cuando ve que están preparando el escenario. Ha viajado solo en coche hasta la capital vizcaina y agradece la buena respuesta del público a su paso -sus pasos- por el norte. Es cuando uno de los asistentes dice que es normal que se llene la sala para verlo, “¡somos de Bilbao!”. En realidad cualquier problema y canción puede nacer de una relación frustrada y podría parecer que esa fama nubla el resto. Pero también tiene canciones como celebración de amistad: de eso va “El cau del pescador”. También dice que una de sus canciones más celebradas, “Elena-Na”, la escribió “después de un quiqui” y resultó que sin quererlo tiene algo de plagio del “Wicked Game”, del estadounidense Chris Isaak.

Da vueltas sobre otros grupos preguntándose porqué han cambiado las tornas: Coldplay antes imitaba a U2 y ahora U2 imita a Coldplay, dice el catalán refiriéndose a los tarareos que fácilmente puede corear un estadio. También se pregunta por qué le dio por cantar y desgañitarse a Bruce Springsteen en los alrededores de aquella reunión para la canción “We are the World”. Y también en torno a la música gira una paradoja propia: el revestimiento a Nueva Vulcano con aquel “Te debo un baile” resultó en la canción más conocida del catalán. Del mismo modo tiene la percepción de que Libre asociación es “el disco que no le gusta a nadie” y La dimensión desconocida es de “cuando hacía pop”. El caso es que los conciertos de The New Raemon en solitario son amables. Más de disfrutar del domingo que perderlo y acabar con “Tú, Garfunkel”.

Por Alberto Ramón Albertus.

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